Surtido de croquetas

Las croquetas siempre son un éxito y, si son caseras, se disfrutan el triple. Con estas propuestas, a vuestros comensales les costará la vida elegir cuál es su preferida.

Croquetas de espinacas, bacalao y queso de cabra

  • 1 litro de leche
  • 200 g de mantequilla
  • 180 g de harina
  • 60 g de espinaca cocida
  • 80 g de queso de caba
  • 100 g de miga de bacalao
  • Sal y pimienta

Calentamos la leche y la reservamos. Aparte, fundimos la mantequilla y pochamos allí las espinacas. Luego añadimos el bacalao, removemos e incorporamos bien la harina y la dejamos cocer unos minutos para que pierda su sabor. Empezamos a añadir poco a poco la leche sin dejar de remover, desmigamos el queso de cabra y lo añadimos a la mezcla. Dejamos cocer 20 minutos sin dejar de remover, salpimentamos, ponemos la masa en una bandeja y la dejamos enfriar. Cuando ya esté bien fría, le damos la forma que más nos guste y pasamos por harina, huevo y pan rallado (en ese orden). Freímos en aceite a unos 180 grados y ponemos sobre papel absorbente.

Croquetas de jamón

  • 1 litro de leche
  • 200 g de mantequilla
  • 180 g de harina
  • 120 g de jamón picado
  • Sal y pimienta

Reservamos la leche caliente y en otro cazo fundimos la mantequilla para pochar el jamón. Cuando lo tengamos a punto, incorporamos la harina y la dejamos cocer bien. Añadimos la leche removiendo constantemente, cocemos durante 20 minutos y ponemos a punto de sal y pimienta. Extendemos la mezcla sobre una bandeja y dejamos enfriar. Moldeamos las croquetas a nuestro gusto, las pasamos una a una por harina, huevo y pan rallado (en ese orden) y freímos en aceite a 180 grados.

Croquetas de calamar

  • 1 litro de leche
  • 200 g de mantequilla
  • 180 g de harina
  • 100 g de calamar
  • 40 g de tinta de calamar

Cortamos el calamar en dados y lo pochamos en la mantequilla fundida. Añadimos la tinta de calamar, echamos la harina y la cocemos bien. Ponemos la leche poco a poco sin dejar de remover, salpimentamos al gusto y dejamos enfriar la masa sobre una bandeja. Le damos forma a las croquetas, las pasamos por harina, huevo y pan rallado (en ese orden) y  las freímos en aceite a 180 grados.

Nota

Ya que nos ponemos a hacer croquetas en casa, es mejor aprovechar para hacer más cantidad de las que vamos a poner en la mesa. Las podemos congelar después de pasarlas por la harina, el huevo y el pan rallado. Cuando vayamos a consumirlas podremos freírlas directamente sin tener que descongelar. Hacedlo con el aceite a la temperatura recomendada, que no esté muy caliente para que no se doren demasiado por fuera sin que les de tiempo a descongelarse por dentro, y echando pocas cada vez para que no se enfríe.

¡A disfrutar!

Foto | Diego Peláez

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